domingo, 5 de mayo de 2013

Acerca de José Luis Sampedro

Un mes después de la muerte 
del escritor y profesor indignado

E.C.

Un nueva firma se suma a la Escuela de Ciudadanos. Se trata de María José Martínez Sánchez, licenciada en Farmacia y escritora, con una decena de libros (siete en solitario y tres colectivos) en su haber, entre poesía, ensayo y novela histórica.

La autora recuerda a José Luis Sampedro al mes de cumplirse su fallecimiento, a los 96 años. El escritor y profesor, símbolo de la indignación, fallecido el 9 de abril. La autora de este texto propone que, desde las bases de la ciudadanía, se elabore, promueva y se someta a referéndum un manifiesto que titularía Yo reclamo. Una iniciativa que puede resultar polémica y sobre la que la EC invita a sus seguidores a reflexionar.

Completamos este pequeño homenaje al profesor fallecido con los enlaces a una entrevista que le hizo Iñaki Gabilondo, Miembro de Honor de la EC, en su foro Encuentros POR: Piensa, Opina, Reacciona.

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"Yo reclamo", un manifiesto 
para elegir cómo nos gobiernan

Ojala que otros muchos puedan unir fuerzas para seguir la línea del inolvidable profesor y luchar para que nuestro país salga de la terrible crisis moral en la que estamos sumergidos

La crisis financiera lleva aparejada una crisis en forma de privilegios y egoísmo que favorece sólo a unos cuantos en perjuicio de otros, y esto es lo que deberíamos corregir

Por María José Martínez Sánchez (*)

Lo conocí hace algunos años cuando fue a dar una conferencia a la ONG “Nosotras Mismas” a la que yo pertenecía. Le vimos subir a buen ritmo las escaleras hasta el segundo piso de aquella casa sin ascensor del barrio de Chamberí, y cuando ya arriba le comentamos esto, él nos dijo:

–Y ¿cómo queríais que subiera si estabais todas mirándome desde abajo?

Luego la charla fue sobre Economía, de la que casi ninguna sabíamos demasiado, pero todo nos lo explicó muy sencillamente, o yo lo entendí así, ya que al final de la tarde vino a decirnos que, si la Economía vale al ser humano, es buena, y si no le vale, si no le facilita la vida, pues no lo es. Mas tarde, hace unos tres años, le oí en la facultad de Ciencias de la Información, en donde el suelo, pasillos, escaleras y cualquier otro rincón, estaban abarrotados de chicos jóvenes deseosos de oír sus razonamientos.